abril 21, 2024

Cualquier periódico, cualquier medio, siempre habría estado dispuesto y deseoso de entrevistar exclusivamente a la persona más poderosa del mundo, quien, a menos que se indique lo contrario, es el presidente de los Estados Unidos. El 12 de marzo de 2004, al día siguiente de la más terrible masacre que España recuerda debido a la guerra civil, la Casa Blanca ofreció a Lorenzo Milá, corresponsal de TVE en Washington, una entrevista junto a George W. Bush y la primera dama, Laura Bush, en la Embajada española para expresar su pésame a un pueblo amigo. Y, además, el presidente dio una noticia que Milà no esperaba: mientras el Gobierno de José María Aznar insistía en atribuir las intenciones a ETA, que desde entonces eran cada vez menos convincentes, Bush aseguraba que no había tenido que apresurarse a informar a la persona El responsable ofreció su cooperación en la investigación y no dejó rastro de paralelismos con el atentado en EE UU del 11-S de 2001.

Al día siguiente, el 13, la Casa Blanca no salió de su perplejidad al saber que TVE no había emitido toda la entrevista, sino sólo una de las breves frases en el Telediario. Protestó contra el embajador Javier Rupérez, con motivo de la boda presidencial, a la que visitó la misma tarde del 11 de mayo. TVE, entonces dirigida por José Antonio Sánchez, con Alfredo Urdaci como director de información, no ha cambiado. Menospreciar el carácter extraordinario de una entrevista como ésta, y la relevancia de la misma, digo, fue un ingrediente mayor de la montaña de mentes que descendieron a España y de aquellas mujeres que aún no han sanado.

La televisión pública falleció en uno de los momentos más bochornosos de su historia de programación, en Telediario De la noche de este martes (21.25), un documental que recupera esa conversación y que Milá y Rupérez registran esas horas de emoción y perplejidad: La entrevista que nunca fue transmitida (21 minutos). Urdaci no quiso hacer declaraciones a ese programa (as tampoco las hizo a Lo de Évole el domingo en La Sexta, donde se grabó este episodio). El documental y la materia prima, el Entrevista completa a Lorenzo Milà y George Bush más allá del 11-S (estás minutos sin modificación), está disponible desde Domingo en RTVE Play.

En este caso estas actas, el presidente republicano se muestra muy preocupado por el dolor de las víctimas y ha abandonado algunos elogios a Aznar: los españoles «tienen la fuerza para alejarlo del presidente», porque es él quien sabe que es «la guerra contra el terror»” y luchó contra “organizaciones terroristas como ETA”. Pero, como el hubieran se preguntó exactamente esto, dijo muy claramente: “Aún no sabemos quién lo ha hecho. No descartaré a nadie.» Dice más: “El Gobierno de EE UU ayudará al Gobierno español a conseguir que quienes lo deseen”. Y dice: “El pueblo lo sabrá y al Gobierno le resultará más fácil saber cómo proceder”.

Si lees entre líneas: no sabemos dónde estamos y el Gobierno español lo sabe pase lo que pase. Y en privado Bush fue mucho más claro: el presidente de EE UU respondió a Rupérez cuando el embajador atribuyó la atención a ETA. ‘Mis servicios me dicen que no son de los mejores, pero otros sí…’. Si no todos sabían lo que pasó, mucho menos sabían lo que no pasó.

Lorenzo Milá no quiso ver la grabación de la entrevista de los últimos 20 años transcurridos. Creo que ese precioso material se ocultó no porque fuera contrario a la versión oficial, creada para que ETA se mantuviera firme sin abandonar la pista islámica, sino porque Aznar ya no aparecía como el gran aliado de Bush, con quien hubiera posado orgulloso en la Foto de las Azores que precedió a la guerra de Irak. Aznar, a través del obediente Urdaci, censuró al mundo con quien había forjado una estrecha relación. «En este contexto entendemos que éramos amigos de Bush, que lo asociamos en Irak, no les gustaba», dice hoy Milá.

La credibilidad de los medios que controlaban el Estado llegó a su fin estos días (otros particulares continuaron haciéndolo por más tiempo). El 3 de abril, cuatro terroristas islámicos fueron inmolados, y mataban un policía, cuando vieron arralados en Leganés. No se podía soportar al gran toro. Nos llevó 20 años aprender que la entrevista en su integridad no sólo era parte de una cruda manipulación política: era un crimen contra el periodismo. Lo que saben hacer bien los profesionales de la televisión pública cuando sus jefes los dejan.

Puedes seguir EL PAÍS Televisión en X o regístrate aquí para recibir nuestro boletín semanal.

Recibe el boletín de televisión

Toda la actualidad de canales y plataformas, con entrevistas, novedades y análisis, además de consejos y críticas de nuestras publicaciones periódicas.

PUNTIAGUDO

Regístrate para seguir leyendo

lee sin limites

_