abril 22, 2024

Se les llama anfitriones suicidas, pero el título está mal aplicado: tenderé a ser anfitriones homicidas. Hoy comprendo la valentía de quien voluntariamente se libera de una existencia que le resulta insoportable. Pero también es mi odio si vuestros coches se embisten y ponen en peligro la vida de quienes dicen seguir desde aquí. Sin llegar a extremos autodestructivos, existen otras personas peligrosas que suponen un riesgo para los viajeros. Son el ejército ultrafuerte que se encuentra permanentemente en la calle junto a sus teléfonos. Puedes acercarte a los caminantes que vienen de frente pensando en los peatones. Los agresores no ofrecen excusas ni excusas. Van a lo suyo. Cómo dar al mundo. De nuevo ellos. No pasó mucho tiempo antes de que dos de esas drogas ilícitas estuvieran aparcadas en la calle de un cabezazo municipal. Y tuvo algunos momentos agradables que le interesaron en su vida; Sí No. Sigo intentando ordenarlos.

Además, a algunos invitados asistieron personas en scooter o en bicicleta que circulaban impunemente como zumbaos de anfetamina en los árboles, con expresión arrogante o ecológica, saliendo a la calle. La tecnología y la mala educación han creado multitudes de personas tóxicas. Y no podemos imaginar hasta dónde puede llegar la robótica y la dependencia masiva que crean los putos aparatos.

Y entre los mayores, en el camino o con muletas, acompañados o solos, por eso miran al sentido, o al regnado, o al de vacaciones, o al triste, o al doloroso. Incluso otros que se muestran complacientes o serenos. Estos últimos pertenecen a personas que tienen que esperar muchos recuerdos felices, el refugio más sólido. Una amiga me recuerda que su padre centenario tuvo que morir siendo ciego. Desde su júbilo se dedicó por entero a la lectura, su mayor y desalentado placer. Lo hizo con una luna cuando la vista le impidió fallar, pero recogió las tinieblas definitivas y no quiso sobrevivir en esas condiciones. También decidí abandonar a un amigo, mi único refugio era ver películas continuamente en la soledad de su casa. Era un hombre perdido, nunca conocido por familiares ni amantes, la desamparo se entristecía aún más al verlo, aunque el cine le servía de consuelo irremplazable. Su vista la abandonó patéticamente. Y si tuviera que morir.

Imagínate que hay muchos viejos tiempos en los que pasas largos días y noches sin dormir viendo la televisión. Debo ser el único público que le pregunta esto. Reconozco un sustituto, el universo oprimido de los círculos sociales. Por el momento obtendrás un artículo irremplazable. Supongo que hay muchas drogas. Algunos seguiremos la literatura y el cine. Limpia las calles hostiles lo menos posible para evitar atrocidades. Y sigamos vivos, conservando la vista hasta el último día. Y nadie nos habla de la situación política. De Grima. Como siempre. Aunque algunos dirán que se sintieron felices con el estancamiento de las revoluciones, todo fue fatal.

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