abril 21, 2024

Yulia Navalnaya, voz del opositor ruso Alexéi Navalni, se alzó este mes como una nueva figura de la disidencia rusa con voz propia. Navalnaya se aseguró de continuar con la lucha de su cónyuge por lograr una Rusia libre y democrática. “Te pido que compartas tu enfado conmigo. Ira, ira, odio porque la gente se acercará para matar nuestro futuro”, afirmó la mujer en un vídeo difundido en los círculos sociales en el que hizo un llamado contra el régimen ruso, responsable de la muerte de su marido, el opositor de Vladimir. Putin es el más conocido del extranjero y una de las voces más fuertes sobre la podredumbre de la autocracia rusa. La muerte de Navalni, anunciada por las autoridades rusas en una remota y duradera colonia penal del Círculo Polar Ártico donde se reunía un criminal al que Occidente vio desde el principio como un político, asestó un duro golpe a la oposición rusa.

En su nuevo y minucioso mensaje en vídeo, Navalnaya, de 47 años, culpa directamente a Putin de la muerte de su marido. “Quiero vivir en una Rusia libre, quiero construir una Rusia libre”, relata la vida del disidente en la grabación titulada El trabajo de Alexei Navalni continúa. Este lunes Se reunió en Bruselas con los ministros de Asuntos Exteriores, con el Alto Representante de Política Exterior y Seguridad, Josep Borrell, y con el presidente del Consejo Europeo, Charles Michel. A ellos también se les dijo que seguirían los pasos del adversario, quien si Dios lo conoció a lo largo de los años por sus investigaciones sobre la corrupción de las élites rusas y se ganó un buen número de enemigos.

Navalnaya fue una piedra angular de la campaña anticorrupción y de activismo político de su marido, detenido en 2021 a su regreso a Rusia procedente de Alemania, donde se recuperó de un gravísimo envenenamiento perpetrado para los servicios secretos rusos en enero de 2020. Hasta la muerte de su marido había eludido todo llama a entrar en política, pero ahora está dando un paso al frente. Lo hace en un momento clave para la disidencia, que cada vez se siente más desanimada. Este es el caso dentro de Rusia, donde es sumamente peligroso protestar y manifestarse –como se vio en las detenciones de quienes participaron en las pequeñas nativas de Navalni– y donde no había un lugar real de oposición con posibilidades, ni siquiera fuera del país.

Los disidentes de Putin están en prisión ―como los liberales Vladímir Kara-Murza o Ilya Yashin―, muertos o en el exilio. Y fuera del país la posición sigue fragmentada. Hay nombres como el del asediado Mijáil Jodorkovski o el campeón de armas Gari Kasparov, y es el equipo de Navalni, que ha construido una enorme masa de activistas en casi toda Rusia, pero que en los últimos tiempos, con su líder en prisión y sus actividades impracticable en Rusia, estaba más satisfecho en su exilio en Lituania. Después de la tragedia de Navalni, Jodorkovski, por ejemplo, dijo crear algún tipo de alianza que aglutinara a toda la disidencia contra Putin.

Mientras que Occidente reaccionó con contundencia verbal ante la muerte del opositor. Pero por el momento el margen de manipulación de la UE ha expirado. El jefe de la diplomacia europea propuso a sus homólogos de los Estados miembros renovar el régimen de sanciones por vulneración de los derechos humanos bajo el nombre de Navalni, en casa del adversario, y emitió un nuevo paquete de restricciones dirigido a los directivos responsables de la fracaso del disidente. «Queremos enviar un mensaje de ayuda a la oposición rusa, así como entre los franceses, los políticos y los militares. Debemos continuar nuestra ayuda en Ucrania y al pueblo ruso que quiere vivir en libertad», afirmó Lunes Borrell. . España también convocó al embajador ruso en Madrid, Yuri Klimenko, con fines diplomáticos.

“A la muerte de Alexéi, Putin amó mi vida: la vida de mi corazón y la vida de mi alma”, dijo Navalnaya en el vídeo. “Pero hoy tengo la otra mitad, y me dice que no tengo derecho a entregarme. El trabajo de Alexei Navalni continúa; Voy a jugar por nuestro país”, dijo la vida del disidente. «Tú eres el que está de mi lado», se quejó la mujer, que recordó que la única respuesta al crimen es continuar con el trabajo de su difunto marido por una Rusia libre y próspera. La familia del disidente no tiene ni logrado ni siquiera recuperar su corazón.

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La gente, dijo Navalnaya, quiere vivir de otra manera, incluso si parecen tener pocas esperanzas. «Si parece imposible hacer más, pero debemos hacerlo: unirnos en un fuerte puñetazo y atacar a este régimen mudo, a Putin, a nuestros amigos y bandidos uniformados, a estos ladrones y gilipollas que han paralizado nuestro país», afirmó. «, lanzó Navalnaya en su discurso en vídeo, con el mismo mensaje que transmitió en la UE.

La vida del carismático adversario se enfrenta ahora a un gran desafío: asumir el legado de su cónyuge al frente de su organización. La mujer, economista educativa, tendrá que decidir si forja su propia identidad política; Si fuera el caso, se desconoce si sucederá. Además, su ficha de Fera de Rusia se puede ver de forma negativa. El Kremlin grita constantemente contra el “Occidente colectivo” y el exilio puede jugar contra él para llegar a gran parte de la ciudad rusa. De hecho, fue uno de los factores que llevó a Navalni a regresar a Moscú en 2021, porque era consciente del riesgo que corría.

El Kremlin ha negado su implicación en la muerte de su oponente. Y dijo que las afirmaciones en Occidente de que Putin era el responsable eran inaceptables. El presidente ruso, que se prepara para convertirse en el nuevo jefe del Kremlin en una elección sin igual en marzo, ha advertido que responderá si hay algún tipo de injerencia en las elecciones presidenciales elegidas.

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